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Reparacion de estufas

Es indudable que las estufas cumplen un importante papel en la vida de millones de personas alrededor del mundo. Es el corazón de cualquier cocina y una herramienta fundamental a la hora de preparar alimentos en el hogar. Pero es preciso destacar que se debe hacer un uso prudencial de las mismas, evitando de esta forma que se produzcan accidentes o reparaciones innecesarias.

   
Las estufas domésticas son aparatos que se utilizan para calentar (o cocinar, ya que se puede hervir, freír, asar, derretir, etc.) alimentos mediante hornillas (también llamadas quemadores), las cuales se ubican estratégicamente por encima de la misma y no suelen ser más que cuatro. Una estufa doméstica moderna funciona comúnmente a base de gas (buteno), aunque también puede funcionar a base de electricidad.           
   

 Actualmente, el método de encendido es a base de una chispa eléctrica, aunque siempre se podrá contar con cerillas o un encendedor, en caso de que el encendido eléctrico no funcione o no esté disponible (esta es, de hecho, una de las partes de las estufas que se averían con mayor frecuencia y requieren reparación). Además, puede incluir perillas que sirven para regular la llama que generan las hornillas. Aún no se ha demostrado que las estufas eléctricas sean mejores que las que funcionan a gas, aunque las primeras son notablemente más caras y utilizan repuestos que tienen un elevado valor y resultan un poco más frágiles que aquellos presentes en las estufas de gas buteno. Lo que sí ha quedado claro luego de varios años de experiencias y pruebas, es que las estufas eléctricas suelen calentar más rápido y mantener mejor el fuego bajo, mientras que las estufas de gas brindan la posibilidad de regular con mayor precisión el nivel de calor.

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Si hablamos acerca del mantenimiento de una estufa a base de gas, es indispensable que tengamos en cuenta algunos consejos que brindan los especialistas. Uno de los principales problemas que pueden presentar las estufas es que alguna de las hornillas no encienda, debido a que puede haber una obstrucción ocasionada por restos de alimentos que hayan caído allí.

Lo que se debería hacer en este caso es quitar la hornilla afectada y lavarla en agua caliente con jabón y amoníaco. Si esto no llegara a resolver el problema y los orificios de la hornilla siguen obstruidos, es muy probable que raspándolos cuidadosamente con una aguja o algún elemento parecido (como un clip desdoblado) se logre finalmente destaparlos.

Además es importante prestarle atención a la flama de la hornilla para ajustarla en caso de que no esté funcionando bien y disfrutar de un óptimo aprovechamiento. Si la flama es azul y está en forma de cono, significa que la hornilla está funcionando correctamente. En los casos en que la flama está separada de la hornilla y emite un silbido, la razón es que hay mucho aire dentro de la hornilla. Por último, cuando la flama es amarilla en la punta y arroja un poco de humo, quiere decir que se está quemando más gas del indicado y hay poco aire. Para resolver estos últimos dos casos, se debe ajustar la entrada de aire, que se ubica debajo de la cubierta de la estufa.

Es importante dejar en claro que antes de iniciar cualquier reparación de la estufa, es necesario cerrar la llave de paso del gas, ya que esto evitará cualquier tipo de posible accidente. En el caso de que se sospeche de una fuga de gas, se aconseja utilizar una mezcla de agua y jabón que se debe aplicar en las uniones de tubos o en los lugares donde se quiera detectar la pérdida y observar cómo se comporta la mezcla; en cualquier lugar donde se hagan burbujas, ahí hay una fuga de gas. Una vez detectada, se debe cortar inmediatamente la entrada de gas y llamar a un técnico que indicará y llevará a cabo la reparación adecuada.

 

   
 
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